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Extracto del libro de Duff McKagan: It’s so easy (And other lies)

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Extracto del libro de Duff McKagan: It’s so easy (And other lies)

Mensaje por Admin el Vie Mayo 17, 2013 5:20 pm



“It’s So Easy (And Other Lies)” revela la vida del ex Guns N’ RosesEl recién estrenado libro con las memorias de Duff McKagan debutó en el lugar número 17 de la lista de “Libros de No Ficción Tapadura” del New York Times.

“It’s So Easy (And Other Lies)” apareció el 4 de octubre 2011 a través de Touchstone Books

En estas crudas y cándidas revelaciones, el ex bajista de Guns N’ Roses y fundador de Velvet Revolver cuenta su historia personal con los excesos, la ira, sus batallas y sus triunfos, porque “It’s So Easy” detalla el rápido ascenso a la fama y la fortuna, su lucha con el alcoholismo y su adicción a las drogas, su dura caída y la posterior transformación como un hombre sobrio, exitoso en los negocios y buen padre y esposo.

Esta es la vida de Duff y tal como lo advierte en las notas del autor “esta es su verdad”. “Algunos de mis amigos y de los músicos que compartieron conmigo pueden recordar los hechos de una forma diferente a la mía, pero he descubierto que las historias tienen muchos lados. Estas son mis historias. Estas son mis perspectivas. Esta es mi verdad

www.gunsnroseschile.cl

extracto traducido al español:

Aviones privados, mares de alcohol, montañas de droga y mujeres a granel. Durante los 12 años que Duff fue el bajista deGuns n Roses, la vida era lo que todos los rockeros sueñan. Hasta que su cabello empezo a caerse, sus dedos comenzaron a sangrar y todo se volvio una pesadilla. Casi no sobrevive… En un extracto de su autobiografía, el verdadero “Rey de la Cerveza” cuenta cómo vivir al limite, casi lo lleva a la muerte.

Conoci muchos adictos. Algunos murieron y otros disfrutan de una existencia miserable hasta el dia de hoy. Con muchos de ellos, comparti las ansias increibles por vivir, cuando soliamos tocar juntos de chicos, e imaginar cómo seria el futuro. Claro esta que nadie se propone ser adicto o alcoholico.

Mucha gente puede probar drogas en su juventud y seguir adelante; otros no.

Cuando GNR comenzó a ser conocido, todos me consideraban un ‘gran bebedor’. En 1988, MTV puso al aire un show en el que Axl me presentaba al publico -como siempre lo hizo- como Duff ‘The king of Beers’ McKagan. Poco tiempo despues, una productora que estaba trabajando sobre una nueva serie animada, me pregunto si ellos podrían utilizar el nombre Duff para una marca de cerveza en el show; me rei y les dije: Si, por supuesto. No hay problema’. El proyecto sonaba como algo de bajo presupuesto -digo, quien haria dibujitos animados para adultos? Nunca me imagine que ese show terminaría convirtiendose en “Los Simpsons” y que al cabo de unos años, empezaria a ver vasos de cerveza Duff y otros productos de la serie, donde quiera que fuesemos de gira.

Las giras por esos dias eran muy duras. Muy poca gente ayudandonos (los minimos necesarios), nada de aviones privados. La idea era obtener una mayor ganancia. Era completamente diferente, por entonces. En el momento en que Guns n Roses paso 28 meses de gira, desde 1991 hasta 1993, promocionando los albums Use your Illusion, el equipo de trabajo a veces llego a las 100 personas. No solo teniamos coristas, una seccion de vientos, un tecladista de más, sino que tambien habia quiropracticos, masajistas, un instructor de canto y un tatuador. Cada uno de nosotros contaba con chofer y guardaespaldas. El dinero se despilfarraba en las fiestas tematicas que se organizaban despues de los shows, todas las noches: noches de apuestas o fiestas romanas; en Indianapolis el tema era: autos de carrera. El personal contratado tambien estaba invitado a las fiestas, que se extenderian hasta las primeras horas de la mañana.

Por lo visto, tener reputacion de alcoholico no era gran cosa. Pero, al momento de la gira de UYI, la cantidad de alcohol que consumia habia alcanzado niveles epicos. Para esa gira, Guns alquiló un avion privado. No era un jet ejecutivo, sino un 727 totalmente equipado, con pequeñas salas de estar y suites individuales para cada uno de los miembros de la banda. Slash y yo bautizamos el avión, fumando crack juntos, en el primer vuelo. Antes de despegar (por cierto, algo que no recomiendo), el olfato se acrecienta. Ni siquiera recuerdo haber tocado en Checoslovakia. Tocamos en un estadio, en una de las ciudades mas hermosas de Europa, poco después de la caida del Muro de Berlin y solo me daba cuenta de esto cuando hallaba la estampilla en mi pasaporte.

Ya no estaba claro si seria o no, uno de los que ‘pudieron probar en su juventud y seguir adelante como si nada’.

Todos los dias me aseguraba tener un vaso de vodka al lado de la cama, cuando despertara. Trate de dejar el alcohol en 1992, pero retomé el habito con más ganas unas semanas despues. Simplemente, no podia parar; habia llegado demasiado lejos. Se me empezo a caer el pelo de a mechones, me dolian los riñones cuando orinaba, se me ajaba la piel de las manos y los pies, tenia granos en la cara y en cuello. Tenia que usar curitas o vendajes debajo de los guantes para poder tocar el bajo.

Existen muchas formas diferentes para salir de un estado como ese: algunos van directo a rehabilitación, otros recurren a la iglesia. Otros, a Alcohólicos Anonimos y muchos, muchos otros terminan en una caja de madera -que es donde, sentía que yo iba a ir a parar.

Durante la gira de UYI, habia grabado canciones propias, escabullendome en distintos estudios de grabacion. Era una buena manera de ocupar el tiempo que, de lo contrario, hubiera pasado bebiendo alcohol, pero no sabía, en realidad, para qué eran esos demos.

Toque un poco de todo, en esas sesiones: batería, guitarra, bajo. Tambien canté -pero en algunas canciones se nota que no podía respirar por la nariz: tantos años de cocaína estaban pasando factura. Luego, en su momento, uno de los empleados de la discografica que estaba acompañandonos en la gira, me pregunto dónde me escondia los dias de descanso y le conté. Cuando Tom Zutaut -de Geffen Records-, que habia contratado a Guns, se enteró de la existencia de los demos, me pregunto si me gustaria firmar un contrato individual, como solista y dijo que Geffen, podria lanzarlos en un album. Yo sabia que Zutaut se estaba portando como un mercenario, en este tema -por entonces, Nirvana y Pearl Jam se habian separado y es probable que Tom pensara que valiendose de mis raices en Seattle y mis conexiones en el circulo del punk, podria reposicionar a Guns n Roses; pero no me importó: Para mí, ésta era la chance para realizar mis sueños. Geffen lanzó rapidamente ‘Believe in me’ en el verano de 1993, justo cuando estaba por terminar la gira de UYI. Axl lo promocionó desde el escenario, en los ultimos shows.

Me armaron una gira solista que comenzaría de inmediato, al finalizar los shows con GN’R -los ultimos dos fueron en Buenos Aires, Argentina, en Julio de 1993. La gira en solitario me llevaría, primero, a tocar en teatros en San Francisco, L.A, New York y luego, a telonear a Scorpions en estadios, durante su gira por Europa y el Reino Unido.

Volamos de Argentina a Los Angeles y despues me reuní con un grupo de amigos y colegas que aceptaron acompañarme en esta gira -habian empezado a ensayar antes de que yo regresara a L.A. Juntos, armamos los shows en un santiamen.

Axl se entero que tenia planes de hacer una gira y se comunico conmigo:

“Estas loco?! No deberias volver a la ruta todavia. Solo un loco consideraria algo asi”

“Es lo que haré” -le dije. “Soy musico…”

También sabia que si me quedaba en casa, probablemente, involucionaria y regresaria a las drogas. No tenia ilusiones de rehabilitarme pero, si estaba de gira con una banda formada por amigos de Seattle, tendria la oportunidad de aplacar mi problema con el alcohol y mantenerme lejos de la cocaína.

Pero Axl tenia razon. Antes del primer show en San Francisco , Linda -mi esposa, en ese momento- se agarró a piñas con otra chica y perdió uno de sus dientes. Habia sangre por todos lados. “Hells Angels” continuó con el show en el Webster Hall en New York y ahi empezo el desastre. Pedí al publico que se tranquilizara, creyendo que eso cambiaria en algo lo que estaba sucediendo.

La gira continuó de acuerdo a lo planeado hasta Diciembre de 1993. Todavia seguia el fervor por todo lo relacionado con Guns n Roses, en especial en Europa. El publico sabía mis canciones y las cantaba conmigo. No consumí cocaina durante gran parte de la gira, pero eso no significaba que estuviese ‘limpio’ ya que tuve algunas recaidas; tambien cambié el vodka por vino.

Bajar la graduacion alcoholica, al elegir vino en vez de vodka, estaba bien -muy bien-… pero la volumen de la ingesta, rapidamente, se disparó: llegué a beber 10 botellas por dia. Tenia ardor de estomago, acidez; me la pasaba tomando Tums (antiacido) todo el dia. No comía, pero estaba muy hinchado; me sentia fisicamente muy mal.

Al final del tramo europeo de la gira, el primer guitarrista le clavo un tenedor al chofer del bus, en Inglaterra. Tuve que despedirlo -por suerte, la gira ya habia finalizado. De vuelta en LA, llamé a Paul Solger -un viejo amigo con quien habia tocado en mi adolescencia en Seattle- y le pedi que ocupase el puesto vacante, por el resto de la gira. Solger habia estado sobrio por 10 años, desde la ultima vez que habia tocado con el. De más está decir que yo no. Asi y todo, Paul acepto la propuesta.

Volví a mi casa en LA, antes de empezar el siguiente tramo en Australia. Habia comprado esa casa en 1990; estaba ubicada en la cima de Laurel Canyon, sobre un acantilado desde donde se veia la ‘Dead Man’s Curve’ de Mullholland Drive. Un poco más abajo. se encontraba la vieja mansión construida por Houdini. En la cara Hollywoodense de las colinas, Laurel Canyon todavia era una zona de ‘rebeldes’. No era Beverly Hills, en absoluto. En 1980 la mansion de Houdini habia sido dividida y vivian alli un grupo de hippies no-evolucionados en un entorno completamente marchito.

Desde la pileta, ubicada en el fondo de la casa, tenias una vista espectacular de los valles de Hollywood Hills. En ese momento, yo andaba todas las noches de fiesta en distintos clubs de LA y a menudo, terminaba desnudo en la pileta; era el ‘centro de batalla’. Una de las chicas con las que habia empezado a salir era periodista; en su oficina, tenia fotos con Ronald Reagan y Jesse Jackson. Tenia una frase que repetia siempre, al terminar sus reportes. Unos años despues, consiguio trabajo en un canal de noticias y cada vez que la escuchaba decir la frase al final, la imagen de la tv se nublaba y podía verla chapoteando desnuda en mi piscina.

Clubs como Bordello, Scream, Cathouse, Vodka, Lingerie, Spice, dominaban la escena en Hollywood. Habia un club donde ir todas las noches, excepto los miercoles -pero yo no tenia idea de esto. No me importaba: Los miercoles -y tambien el resto de los dias de la semana- la fiesta se trasladaba a mi casa. Conecté el bajo para acompañar a Tony Bennet en el escenario, una noche, en el sector Vip de Spice. Me subi a tocar la bateria junto a Pearl Jam, en su primera visita en Los Angeles, en un show en Cathouse. Bebimos mucho esa noche pero creo que tocamos una cancion de Dead Boys.

Cuando Alice in Chains dio su primer recital en LA -en el Palladium-, ‘Man in a Box’ era un hit, y me invitaron a tocar una cancion con ellos. Estuvo barbaro! Despues del show, invité a toda la banda y a un par de colgados que estaban con ellos, a mi casa, para un festejo after-show…. que duro 3 dias.

Pero ahora, que estaba de vuelta en casa luego del tour, algunos años despues, me sentia más enfermo que nunca: mis manos y pies sangraban, tenia hemorragias nasales constantemente, ulceras sangrantes en el cuerpo. Defecaba con sangre. La casa estaba bañada de los fétidos efluvios de mi arruinado cuerpo. Tuve que llamar al manager para decirle que no ibamos a poder ir a Australia.

Había comprado una casa en ese momento -una casa de ensueños, sobre el Lago Washington- y podia sentir su fuerza. La habia comprado, unos años antes, sin haber visto el paisaje, en un vecindario donde solia ir a robar autos y botes cuando era chico. En el interin, casi no habia tenido la oportunidad de habitarla, debido a la extensa gira de UYI. Pense que seria el lugar ideal para intentar recuperarme, relajarme y recargar mis energías.

El 31 de Marzo de 1994, fui al Aeropuerto de Los Angeles (LAX) a tomar un avion a Seattle. Kurt Cobain estaba esperando para abordar el mismo avion. Empezamos a charlar. Kurt se habia escapado de un centro de rehabilitacion. Los dos estabamos destruidos. Nos sentamos uno al lado del otro en el avion, durante todo el viaje, pero no hurgamos en ciertos temas. Yo estaba en mi propio infierno, él, en el suyo y ambos pareciamos entender eso.

Cuando aterrizamos y fuimos a buscar el equipaje, pensé en invitarlo a mi casa; me dio la sensacion que esa noche se iba a sentir solo y no iba a tener a nadie que lo acompañara. Yo estaba igual. Pero la gente empezo a amontonarse alli: Yo formaba parte de una gran banda de rock; él formaba parte de una gran banda de rock; nos protegimos mutuamente cuando la gente se acercó. Perdí el hilo de pensamiento, por un momento y Kurt se escabulló hacia la limousine que lo estaba esperando.

Cuando llegué a la puerta de mi casa en Seattle, me pare un instante y miré al techo. Cuando la habia comprado, el techo era viejo y habia goteras y habia mandado a que arreglaran las maderas que estaban sueltas. El nuevo techo debia durar 25 años, y recordandolo hoy, me pareció gracioso: Ese techo duraría más que yo. Asi y todo, el poder habitar esa casa me hizo sentir que habia realizado un sueño.

Pocos dias despues, mi manager me llamo para decirme que Kurt Cobain habia sido hallado muerto en su casa en Seattle, de un tiro en la cabeza. Me avergüenza decir que al oir la noticia me quede duro. No tomé el telefono para contactar al resto de los musicos de Nirvana, Dave Grohl y Kris Novoselic. Pensé que no tenia sentido dar mis condolencias -un par de años antes, habia tenido una pelea con Kris en el backstage de los MTV VMA, donde Guns n Roses y Nirvana debian presentarse en vivo. Perdí los estribos cuando crei escuchar a alguien del staff de Nirvana hablar con desprecio de mi banda. Obnubilado por el alcohol, me le fui encima a Kris. Kim Warnick (Fastbacks -la primera banda real en la que toque cuando era chico, en Seattle) me llamo al dia siguiente y me retó. Habia caído muy bajo. Ahora, sentia que caia más bajo aún, al mirar el telefono y no ser capaz de llamar para disculparme por aquel incidente y darle el pésame por la gran perdida a él y a Dave.

La muerte de Kurt no cambio en nada la manera en que yo lidiaba con mis miserias. Simplemente, no lidiaba con ellas… hasta que un mes más tarde, la mañana del 10 de mayo, me desperté en mi nueva cama, con agudos dolores de estomago. El dolor no era algo nuevo para mi; tampoco lo era el malestar que provocaba todo lo que no funcionaba correctamente en mi cuerpo. Pero esto era diferente. Muchísimo dolor -como si alguien estuviera clavandote un cuchillo sin filo y revolviendolo en las tripas- tan intenso que no llegué al borde de la cama a tomar el teléfono y llamar al 911. Estaba paralizado de dolor y miedo, llorando.

Ahi estaba yo, desnudo en mi cama, en la casa de mis sueños, una casa que habia comprado con la esperanza de -algun dia- formar mi familia allí.

Me quede recostado un rato (pero a mi, me pareció una eternidad). El silencio era tan grande como mis callados quejidos. Nunca en mi vida habia querido que alguien me matase, pero el dolor era tan terrible que solo deseaba morir y acabar con ese sufrimiento.

Luego, escuché que Andy, mi mejor amigo de la infancia, entro por la puerta de atras. Dijo: ‘Hey! Como va?!’ -tal como lo hacia desde que eramos chicos-. ‘Andy estoy acá arriba’ quise responder, pero no pude. Lo escuché subir las escaleras -debia haber visto mi billetera en la cocina- y recorrer el pasillo.

“Ah, carajo! al final, sucedió” dijo cuando llego a mi habitacion

Agradecí que mi amigo estuviera ahi. Me aliviaba pensar que moriria frente a Andy. Pero él tenia otra idea: Me envolvio en unas mantas y empezó a intentar moverme. Debe haber tenido un pico de adrenalina -de lo contrario, de ninguna manera, Andy podria haber arrastrado mis 95 kilos de peso muerto-. Mientras me llevaba por las escaleras hasta su auto, las puntadas de mis intestinos se extendieron a mis cuadriceps y a la espalda baja. Deseé morir.

Andy me llevo a la casa de mi doctor (desde que era pequeño) que quedaba a dos cuadras de distancia. Aunque el Dr. Brad Thomas habia sido mi medico de cabecera desde siempre, habia dejado de verlo desde que me habia transformado en un alcoholico empedernido.

El Dr. Thomas y Andy, entre los dos, me llevaron hasta el consultorio del primer piso. Escuché que comentaban mi estado cuando sentí un pinchazo: Demerol. Nada. Otra dosis de Demerol. Nada. El dolor no cesaba. Una más. Nada. El dolor se expandia y empecé a entrar en panico. Me quejé hasta que todo se puso negro.

Decidieron llevarme de urgencia a la sala de emergencias del Northwest Hospital. El doctor Thomas le dijo a Andy que me llevara con el auto porque seria más rapido que esperar una ambulancia. Andy condujo lo más rapido que pudo, tratando de que el auto no se balancease demasiado, ya que cada movimiento del auto, aumentaba mi malestar.

Mientras me conectaban un suero con morfina en el brazo izquierdo, los médicos me hacian preguntas que yo no podia responder.

“Nombre?”. “Direccion?”. Andy las respondio por mi.

“Cuanto acostumbra a beber?”

“Consume drogas?”

Yo solo llorisqueaba.

Estaba mudo del dolor. La morfina no estaba funcionando como sabia que deberia hacerlo. Sabia algo sobre los opiaceos, a esa altura de mi vida; conocia la sensacion de calor que brindaban, pero en este caso, no sentia nada de eso.

Luego me llevaron a una habitacion compartida; al lado mio habia un tipo en una camilla. El movimiento me hacia retorcer de dolor; casi en agonia.

“Che, me quebré la espalda” dijo el tipo de la cama de al lado. “Y me alegro de no tener lo que sea que tenes vos”

El Dr Thomas y un tecnico me hicieron una resonancia y vi que se puso palido. Mi pancreas, aparentemente hinchado como una pelota de futbol por el alcohol, habia explotado. Tenia quemaduras internas de tercer grado por las enzimas digestivas liberadas por el pancreas dañado. Solo el interior de unas pocas partes del tracto digestivo pueden soportar las enzimas; el exterior de los organos y los musculos del estomagos no tienen esa caracteristica y el tejido resulta quemado por las enzimas.

Un cirujanos con unos gruesos anteojos me explico cómo seria la operación: tenian que cortar la parte superior del pancreas -extraerla; suturarme y luego, tendria que dializarme por el resto de mis dias.

De pronto entendi la suplica de los abatidos, en la antigüedad; esos que quedaban vivos despues de ser atravesados por una espada oxidada o quemados con aceite hirviendo. Yo estuve ahi, lo vivi, experimenté ese dolor.

Junté todas mis fuerzas para lograr susurrarle al medico de emergencias: “Mateme”. Le supliqué una y otra vez. “Por favor, mateme. Quiero que me mate. Mateme. Por favor”.

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